Algo tan obvio ¡¡Y creerán que aún me sigo haciendo la misma pregunta?? ¡Puff! De manera que... Si estar loco es vivir la vida como si esta misma importara, no me interesaría ser en lo absoluto, un completo y descarado demente.
Mi ciudad natal es en verdad un lugar muy especial. A simple vista, tiene una apariencia inocente, como el extraño con la cara amable que sonríe y te estrecha la mano. Pero luego descubres que en realidad es mucho menos agradable de lo que crees, y hay un nivel mucho más profundo y oscuro. No así Veracruz, especialmente la delegación Gutiérrez Zamora; luego más adelante está Tecolutla. En definitiva, playas muy hermosas todavía. Lo mejor de todo es que no hay tanta persona por allí.
Si algún día deciden vacacionar por esos rumbos, seguro que invertirán muy poco. No lo duden y vayan, nos harían un gran favor, además las rentitas son de lo más cómodas, pero mejor será que lo comprueben por ustedes mismos. A mi padre le recomendaron vivir ahí debido a sus problemas de presión; bueno, eso es lo que él decía. Sabrá Dios si era verdad. Por cierto la última vez que vi al viejo... Fue en el patio de mi casa cuatro años después a su deceso. Tenía un traje blanco muy al estilo jarocho. Y se le veía contento al fulano a pesar de todo el daño que me hizo. E igualmente no entiendo como hay gente con tanta suerte, siendo que este individuo fue alcohólico durante cuarenta largos años, además de llevar una doble vida. No obstante, hoy anda plácidamente a cincuenta millones de años luz de distancia, paseando sobre una inmensa plataforma de casi 2160 Kilómetros de ancho, alto y profundo. Refugio para todos los pueblos y expatriados del universo, ¡Y sin pagar renta, eh! Inclusive hasta se tomó la molestia y me dejó anotado el teléfono de allá : 5-53-27-06-10 Extensión 58. Por si acaso tuvieras ganas de ir algún día. Y aunque solamente se trató de un sueño, la expresión que pude ver en mi padre, me hizo creer en ese momento tan descabellada visión. Básicamente estaríamos hablando de un megalítica roca eterna y estacionaria, es decir, suspendida en el espacio, la cual Elbbuh percibe de forma lenticular y achatada, muy extensa e increíblemente aerodinámica, cuyo diámetro y coordenadas mencioné hace ya un momento: Son realmente impresionantes. Su gloriosa e imponente belleza rebasa toda imaginación...
Es tan hermosa que quizá mereciera ser cierta. Sus colosales dimensiones desafían toda comprensión humana. A lo que comúnmente podríamos describir como la ciudad santa, o la gran Jerusalén ( Por supuesto cuando esta misma se acerque y posteriormente descienda a la Tierra )
Yo mientras seguiré aquí en vida pagando los platos rotos, pues la única herencia que Don mañoso me dejó aparte de complejos y frustraciones, fueron puras deudas y una casa que literalmente se está cayendo a pedazos. Si esto no les causó gracia a ustedes, menos a mí, se los aseguro.
De mi amado jardín se tragaron todo mi viñal, se robaron mis Elotes, y lo peor de todo ello, fue que: Me arrancaron de golpe la Mariguana y sin pedir permiso. Fueron días muy malos y de mucho miedo, nada más recogiendo los destrozos de lo que alguna vez fue mi hogar. Y verme devastado, burlado, incomunicado e inmovilizado. Lo único que podría decir en conformidad, es: Ahora traguen mie..ntras puedan.
Sé de antemano que no le estoy haciendo precisamente un favor a Dios, pero ojalá y todo esto valga la pena; de otro modo no me lo perdonaré nunca. No sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. o.O
Fueron alrededor de cinco años aproximadamente los días que estuvieron mis padres allá en Veracruz, suficiente para que terminara por convertirme en la escoria que ahora soy { Por supuesto hablando únicamente en cuanto a asuntos económicos } Temporadas realmente difíciles para mí.
De hecho aprendí a ayunar más en ese tiempo, que cuando estuve en el instituto Teológico. ¡Neta! Y es que todo el día quería andar siempre en las nubes, o como suelen decir... En el viaje. Comprendo que mi error fue obedecer tan fielmente al reclamo de mi cuerpo. No tenía otro objeto que satisfacer el persistente deseo de drogarme, que feliz, incrédulo, descubría sin sospechar que en derredor mío la fatalidad construía tan irreductible laberinto. Algunas veces mi cuñada me llego a subir de comer, estaré toda la vida agradecido por aquel noble gesto, pero pareciera que mi verdadero alimento era otro, es decir, la susodicha hierba. ¡Ah! Y estar jugando dominó con el Chiquis todo el santo día; de hecho, todavía jugamos para no perder la costumbre. Me acuerdo una ocasión cuando tuvo que comerse todas las fichas. Jeje... No soportó la humillación y que las avienta de la mesa.
Creo que terminé por acostumbrarme a sus maltratos, me era imprescindible tener que soportarlo con tal de obtener la victoria en el juego, una sutil pero inteligente manera de demostrarle que aunque no sepa yo aún conducir y se haya él burlado de mí, tal vez por envidia o porque mi padre fue déspota con el suyo en un pasado, como si hubiese yo tenido la culpa o quien sabe qué: Al menos he podido darme el lujo y demostrarle quien es mejor jugador, aunque sólo sea en el Dominó. De hecho soy un jugador muy concienzudo... Cuento con cada golpe y cada estrategia. Aprendí a jugar de esa manera. Es la única forma en que puedo hacerlo. Algunos dicen que es trampa no soltar la ficha a pesar de tenerla, pero yo a veces prefiero comerme las que sean necesarias, con tal de no dejar ir ni un cabo suelto.
Volviendo con mis papás... Quizá de dos a tres veces los llegué a visitar, la primera cuando don mañoso me encontró la yerba en la esquina de la camioneta, y pues ni modo: Ahí me ven de nuez yendo de retache para la capital. Y todo por no haber sido más cuidadoso al no saber guardarla como cualquier persona sensata lo haría, en un sitio más acorde. Esto sucedió... mejor dejen se los platico brevemente: Fue un domingo que llegábamos para disfrutar de la playa. De volada me fui bien contento a nadar hacia lo más hondo, tan es así que hasta un residente de allá les dijo a mis padres: "Su hijo debe ser un buen nadador, no tanto por eludir la dura corriente, sino por su valor de no hallar a un Tiburón que lo muerda." Y es que, muy a pesar de ser un excelente nadador nato... Mi amor por la hierba de los hobbits terminó nublándome la mente. Lamentablemente la droga había empezado a ocupar un lugar muy importante en mi vida, más que la compañía de nadie o el calor familiar. Aquella vivencia me pareció muy similar a cierta escena conmovedora que protagonizó Robert Downey Jr. al lado de James Spader, cuando éste le prometía a su padre dejar de consumir heroína, según esa era la trama de la película... La vida de un joven inadaptado y adicto a la droga, quien al parecer no le duró mucho el gusto. Y es que sus amigos más cercanos lo hallaron en el asiento de su carro, sin vida e inerte. ¡Ese sí que fue un verdadero hombre de hierro! O mejor dicho Tony Stark, ya que se fajó bien los pantalones dejando que lamentablemente el vicio tomara control total de su vida, y por ende, todo se fuera por el caño, y así encaminarse agradablemente hasta las últimas consecuencias, pese a un costo muy alto: SU VIDA, Y LO MÁS IMPORTANTE... SU ALMA.
Mis hermanos no me han querido platicar a detalle lo que pasaron tratando de liberarme de Atisba... ( Potestad que gobierna una región muy grande del país, en el área de la drogadicción ). Poco me he enterado de las cosas que hice estando en aquel trance, o mejor dicho poseído. Por no mencionar que terminé pegado a la pared y con los dientes afilados. Era obvio que cuando estaba consciente: siguiera yo de rufián fumando yesca todo ese tiempo. Vagamente recuerdo una ocasión estando de pie: como a eso de la 11:30 de la noche, al dirigirme a mi cuarto perdí la noción de todo y ya no supe qué pasó., Me quede mirando por la ventana a uno de mis hermanos junto a su familia. Yo estaba afuera de su casa. Hacía muchísimo frío, pero estuve ahí parado... Largo rato e inmóvil como una estatua entre las sombras de la noche. Recuerdo vagamente que vislumbre unas densas tinieblas gobernando mi cuerpo. En aquel momento, sentí como si una mano gélida y dura me apretara ferozmente el pescuezo; un horrible escalofrío recorrió todo mi cuerpo y me sentí dominado por una presencia absolutamente infernal. Por un instante, me pareció más que sustancia, traslucida, como voluta de vapor negro. ( sólo así podría describírtelo amigo lector ). Hay un dicho popular conocido acá en México... se dice que "el miedo no anda en Burro." Situación por la que no se le ocurrió a mi hermano: salir de su habitación y preguntarme por qué motivo seguía yo permaneciendo hartos minutos ahí parado afuera de su ventana. Era evidente que una influencia maligna me tenía parcialmente controlado. Recuerdo cierta vez estando en el Nopalep ( recién acabado el primer semestre ) que junto a mis compañeros de clase, tuvimos la grandiosa idea de celebrar el último viernes del mes, debido a que habíamos logrado pasar con buenas calificaciones. Les puedo asegurar con toda franqueza, que fue la primer ocasión que me alcoholizaba, ¡Nunca en mi vida había yo tomado! Excepto ese día que decidí convivir con mis demás compañeros químicos. Se juntó la cooperación suficiente para comprar una botella de vino tinto del más barato, muy conocido por cierto aquí en México, de ese que tiene medallitas en la etiqueta y no sé cuántas más condecoraciones. ¡Bah! Cuando trabajé en la fábrica de vinos, simplemente le echan pintura y lo demás es puro del 96. El caso fue que cuando empecé a sentir los efectos de la borrachera, hice creo los peores ridículos que en vida volvería hacer. ¡Se los juro! De principio me bajé el pantalón y le enseñé toda mi cola peluda a la maestra de matemáticas. Luego se me ocurrió empezar a evangelizar a mis compañeros de clase. Se podría decir que ese día era yo la novedad, la botana o cómo se le diga.
El caso fue que aquel día me convertí en el centro de atención. Naturalmente yacía yo tirado en el césped, en aquel estado etílico, gargajeado, con tierra en los genitales, diciéndole a todos: ¿Pueden imaginarlo... a Dios pequeñito, un bebecito. ¡Qué maravilloso! Quién hubiera creído que el mismo creador del universo naciera en un Establo? En serio que hasta me sentía de lo más inspirado tratando de contarles con "Mucho amor" a todos: Cómo se dio el nacimiento de nuestro Salvador. Obviamente esos años lo único que tenía en mi corazón era sólo la teoría, es decir, en realidad aun no había tenido un encuentro serio en mi vida con Dios y su Palabra; de haber sido así, jamás me habría alcoholizado como lo hice aquella ocasión, y mucho menos exponer uno de los sucesos más importantes de la historia Bíblica en las condiciones que yo estaba, o sea, todo embrutecido por los efectos del alcohol. Tan es así que hasta tuvieron que llevarme casi a rastras a la casa de uno de mis compañeros, Osvaldo... si aún no me falla la memoria, a quien le apodaban el fresa. Conforme pasaron los meses, acabé por dejar el estudio, lo abandoné por tiempo indefinido a causa del triste vicio, pero aún a pesar de ello siempre fui bien recibido por mis amistades, incluso nadie podía creer que el "Barbas:" ya era un fanático amante de la pipa de la paz. Entre tantas porquerías al igual que alucines, otra de esas veces se me ocurrió empezar a beber de nuevo con los demás, no sin antes mencionar que un día anterior ya me había puesto tremenda enmarigüanada, lo cual orilló a que el primer vaso de cerveza que me obsequiaron, sirviera como detonador para imaginar que podía convertirme en el vengador anónimo IV. Tuve la ocurrencia de defender a un amiguito ¡Según porqué se parecía a uno de mis hermanos! Brevemente me platicó este chico, que otro estudiante le estaba haciendo la vida pesada, molestándolo con insistencia y que a cada rato lo acosaba ( clásico en todos los colegios del Mundo ). Solícitamente esperé a que el malandrín saliera de sus respectivas clases. Dos puñetazos y tres patadas que le di al abusón, lograron que saliera espantado, corriendo y casi llorando hasta su casa. A lo que quise ser valiente y afrontar con honor mi grave falta, ya que por intuición de callejero, sabía que dentro de poco vendrían sus familiares, por lo cual decidí esperarlos en la cafetería de la escuela, y ni Enrique el japonés ( mi Padrino de vicio ) Ni José Manuel, ni Raúl, ni el Shilinsky, ni los malvidos, ni el Pelusa, ni nadie de mis dizque amigos, se dignaron a ayudarme, finalmente el busca-pleitos fui yo. Cuando ya todo parecía estar tranquilo decidí retirarme a mi casa; de pronto un fuerte golpe en la cara me regresó de nuevo a la cafetería, alcancé a ver a un enorme cuaternario aproximándose hacia mí, y a la izquierda el padre del joven a quien yo había agredido.
Estando adentro de la cafetería otros chicos me golpeaban detrás. Qué cobardes! Pese a eso, más cobarde todavía que ellos, por haber golpeado a un joven... Trece años menor que yo.
Recuerdo que adentro me receté bien y bonito a los cuatro fulanos; no obstante me superaban en número, así que terminé en el suelo siendo brutalmente pateado. De pronto una fuerza invisible y desconocida me levantó en una fracción de segundos, fue justo ahí cuando le tiré tres dientes a su papaito; hasta le hice un favor ya que los traía juntos, muy parecidos al los del horrible pelón que salía en la serie de la noche del vampiro. Algunos alumnos de la escuela pudieron darse cuenta que el suceso no fue nada natural; imagino que algunos pudieron percibir la entidad que había hecho tal maniobra. Ahora bien, de antemano estoy convencido de la gran fuerza que me caracteriza, pero también sé que no tengo un impulsor en la espalda como para levantarme a la voz de: "Soy la reata"
Temo decir que fui tan implacable que hasta los demonios quisieron protegerme. Como esa y otras razones, motivaron a que mi padre me regresara a la capital, según él a componer su obra maestra, o sea yo. Tratando de arreglar algo que a esas alturas ya no se podía de ningún modo reparar. ¡Bah! El viejo siempre estaba molesto. Andaba muy ocupado como para que yo le importara.
Por supuesto que primero tomó el consejo de Don Memo el pastor de la iglesia, diciéndole: Su hijo es un ENFERMO, es necesario que sea atendido lo más pronto posible y lo evalúe gente profesional, ¡Miren nada más qué consejitos! Pensaba yo que la actitud de un siervo de Dios para ese tipo de situaciones, era de apoyar con la Palabra, al igual que en oración, ¿o miento? Más bien yo creo que no quiso aventarse una bronca tan choncha como lo era el caso de interceder por un drogadicto además de endemoniado.
Finalmente la opinión del Pastor tuvo mayor peso que cualquier otra. De manera que a la imponente voz de mi progenitor... Cuatro de mis hermanos me sujetaron de pies y brazos, para posteriormente meterme de un aventón a la camioneta, misma troca que alguna vez hubiera yo querido aprender a manejar, pero sólo fui un tonto que imaginó tener éxito al volante del auto de mi padre, quien con un poco de poder trataría continuamente de demostrarme que yo no era nadie. Lo único que alcancé a manejar fue mi propia vida, la cual me es todavía muy complicado llevar, al igual que dejar ciertas costumbres que aunque no malas, tampoco buenas. Luego de estar ya en el psiquiátrico me pareció inmenso, incluso llegué a pensar que era Oleánica, sin embargo no lo creí enteramente. Papá sería muy amigo del dueño de la compañía en la que él trabajaba, pero dudé que solventara un gasto tan fuerte; así que con certeza supe que me habían traído a un Manicomio, o para que no se lea tan feo: Hospital psiquiátrico. Me pasaron con un doctor por cierto muy amable ( aparentemente ) Y es que cuando terminé de contarle que un ser espantoso me visitó en mi casa, fue suficiente para que dicho Doctor me mirara hasta cierto punto con lástima y compasión, diciéndome de esta manera: "No te preocupes aarón... Aquí te vamos a ayudar. Te daremos algo con lo que no tendrás ya jamás ganas de volverte a drogar". Por breves instantes me pareció atractiva la oferta, y es que probé de todo para tratar de una vez por todas erradicar el vicio, que durante varios años no había podido superar aquel mal habito. Incluso renuncié a mi cuerpo. Pensé que mi mente era lo único que me quedaba, así que traté de mejorar al menos en eso. Por lo que visité a un Brujo, y a "Mujeres santas." Todos ellos me llevaron a los límites de mi paciencia para realmente conocer la identidad de las personas, pero nada de eso sirvió, mucho menos logró llenar el gran hueco que había en mi ser. Sin embargo, tuve que vivir esas horribles experiencias para que al último pudiera encontrar al verdadero Maestro de maestros. Y mi mente se elevó. Mi espíritu y mi alma se profundizaron. Y solamente de esa manera él sanó mi cuerpo. Ahora bien, es importante entender que no hay zonas grises e intrínsecas en la aplicación de la Ley y la Justicia. El mal existe en el mundo y hay que combatirlo. Y quienes están del lado del bien, pueden sentirse justos "Sólo en su enfoque".. para tratar de eliminar el mal. Debo suponer que habrá más de una equivocación en eso. Dicho de otro modo, la Ley no siempre garantiza justicia. Quizá hubo secretos más profundos que aprender de haber seguido yo en el lado obscuro, pero no tuve el valor ni la fuerza para recibirlos. Así que decidí mejor elegir el regalo de la salvación por medio de Jesucristo y el hermoso milagro de su perdón. Pero eso es otra historia que ya les iré relatando más adelante, si Dios lo permite. De manera que esa vez estando en el hospital acepté por el momento la generosa invitación del mentado matasanos, es decir - Fui accesible al cambio. Sólo me quedó una pequeña duda... ¿Por qué el Doctor no creyó que en verdad pude haber visto a un ser extraño, con alas, brazos enormes, patas de puerco y cola de serpiente? Tal parece que la ciencia nunca aceptará el fenómeno espiritual en ninguno de los casos. Dejaría entonces de llamarse ciencia.
Enseguida me encaminaron hasta una amplia habitación. Me pidieron que me quitara todas mis pertenencias, para luego colocarme una bata que dejaría relucir en gran parte mi espalda, y me acomodara con toda confianza a una camilla, según el doctor únicamente me examinarían.
Las cosas me estaban oliendo un poco mal ( Y no es que alguien se hubiese echado un pedernal ) Sino que acto seguido, dos robustos individuos de dos metros, me sujetaron de ambos brazos. Sé lo fuerte que soy, pero esa ocasión al estar intoxicado no habría sido nada favorable tratar de forcejear, es decir, no me había dado aún el bajón y ni siquiera desayunado estaba. Sentía como si me hubiera hecho, sin mentirles: "Tres al Hilo." ( 2do acto ): Luego quién sabe qué majadería me inyectaron, pero literalmente empecé a sentir como si la batalla del Armagedón estuviera llevándose a cabo dentro de mi cuerpo; de modo que empecé a enloquecer. Enseguida el médico les comentó a las enfermeras: ¿Cuánto le inyectaron? Sólo 18 mililitros ( le aclararon ). Rápidamente el doctor les dijo: "Es muy poco... Póngale de preferencia otros dieciocho para que se estabilice." Ya en ese entonces los luchadores de la WWE me habían puesto una especie de cincho, mismo que me tenía sujetado a la cama, pero como dijera un superhéroe tercermundista: "No contaban con mi astucia." Y es que de los breves conocimientos que obtuve de Yolanda Vargas Dulché, al igual que del Fantomas y el Pantera ( No me refiero al rey de Wakanda, menos al babotas de la serie mexicana de TV, ¡No no! Esos no. Yo me refiero al moreno mal encarado con la franja ligeramente plateada en su cabello ) Al igual que algunos capítulos del productor Yerri Thorpe, fueron suficientes para ayudarme a entrar en un profundo estado de concentración y así poder guardar un poco la calma. De manera que antes de recibir la otra dotación que tan desdichada enfermera pretendía inyectarme, les extendí a todos una sonrisa de oreja a oreja para después decirles enseguida: "¡Ya estoy bien! Me siento tranquilo." El médico me miró nuevamente, pero con cierta sospecha para enseguida preguntarme: Hmmm, ¿En serio ya estás calmado? Claro, le dije: ¡Es más! Creo que hasta ya me quiere dar sueño. Fue entonces cuando el Doctor dio la orden de que ya no se me suministrara más aquella substancia ( cuya naturaleza desconozco ) medicamento o como sea que se le llame a esa porquería.
Mientras tanto yo sentía por dentro una terrible desesperación y como pude trate de controlarme, todo parecía indicar que el gusano que se desarrolla literalmente en el cuerpo de los adictos a la marihuana, estaba dejando de existir. Se podría decir que es como un álien micrométrico que, por lo general no tiene un lugar fijo. Es muy pequeño sí, y casi imperceptible. Con el debido respeto que merece todo neurólogo, temo decir que sólo el Doctor Mengele lo hubiese quizá podido hallar.
Después ya todos más calmados comenzaron a retirarse de la habitación, excepto una sola mujer que se quedó a cuidarme desde un escritorio que había en el cuarto del hospital. A veces hago consciencia y me digo: Hubiera sido mejor que todo aquel dinero invertido en mi supuesta ( además de obligada ) rehabilitación.., dármelo para comprarme unos tenis y así no llegar al salón de clases con la pena de siempre. Enseguida que terminaron de retirarse, yo me concreté a buscar la forma de safarme del terrible nudo que me habían puesto los mastodontes; pareciendo que la suerte estaba de mi lado, en cuestión de segundos logré liberarme de aquel amarre. Después de incorporarme y ponerme de prisa el pantalón, la enfermera espantada se levantó del escritorio gritándoles a los enfermeros que yacían afuera de la habitación, para después levantarme en vilo otra vez de los brazos, y llevarme de vuelta a la cama y volverme a sujetar. No opuse resistencia, así que les dije "Me anda del baño, denme chance de echarme una firma." Luego como si aquellos Neandhertales supieran las intenciones que yo tenía, se miraron irónicamente, y uno de ellos dijera con sarcasmo: Quiere ir al baño... Vamos a llevarlo. Me encaminaron hasta la entrada de los sanitarios, enseguida me regresé a ver si ya no estaban, de manera que aproveché rápidamente el momento para salirme por una reducida ventana que había en los baños, descalzo y sin camisa me dispuse a emprender la huida. Cual fue mi sorpresa que los barandales del psiquiátrico medían casi seis metros. Yo dije pensando: "Ahora se verá si todo lo aprendido en la Fortaleza de los Amidas, me servirá de algo".
No lo pensé tanto y decidí treparme por las enormes barras que protegían el hospital, y algunos habrían pensado que era Spider-man, pero no. Sólo se trataba de mí. En cuestión de segundos logré lo que a cualquier otro se le hubiese antojado imposible. Sin duda el valor y la adrenalina son maravillosos... Se cubre el dolor. Se cubre la demencia, ¡Cubre todo! Cayendo ágilmente en la calle pude perderme rápido entre las avenidas del Distrito Federal. Al ir caminando le supliqué a un viejo tacaño que salía de su casa: Me pudiera proporcionar una camisa. Lo que fuera. No importaba que estuviera llena de pintura, mugre, sangre, caca, lodo o aceite quemado; en realidad lo menos que necesitaba en ese momento era que la gente empezara a ver a un joven semidesnudo, descalzo y cercas de un hospital psiquiátrico: Caminando por ahí con toda naturalidad. El vejete se compadeció de mí ( Le dije que me habían asaltado ). No me pregunten lo que me dio: sacó algo parecido a una camisa de manga larga, rosa y sin botones, pero era mejor que andar exhibiendo mi atlético cuerpo. Fueron horas desesperadas, y el efecto del jeringazo aún no salía de mi sistema. Sentía que estaba a punto de enloquecer, pero de una u otra manera traté lo más posible de controlarme, para así no levantar sospechas y poder llegar a tiempo a mi casa, ya que Mamá prepara muy rico de comer, y Juan el chofer del taxi me dijo que eran casi las 3:16 p.m. La verdad me rugía el estómago. Ya tenía un resto de hambre.
ALGO BREVE PARA MIS CUATES, LOS DROGOS :
Si para tu mala fortuna deciden llevarte a un hospital psiquiátrico, te recomendaría que mejor aguantes la risa y te tranquilices; de lo contrario quedarás atrapado sin salida. Porque seguramente toda esa manga de "Doctores" terminarán por atascarte el cerebro de quien sabe cuánto fregado "Medicamento." Ahora bien, si no quieres pasar las de Caín que yo viví, entonces no le juegues al vivo. Mejor sé inteligente y acepta con humildad el poco o mucho apoyo que tu familia o padres te estén brindando. Se un niño bueno. Trata de no echarte al Mundo encima. Cómete unos sopes. Qué sé yo. Te lo digo por experiencia... NO PODRÁS CON TODOS. Y tenlo por seguro que acabarán encerrándote en el peor lugar que hayas podido imaginarte jamás, del cual no saldrás a menos que sólo sea así : Chimuelo, varicoso, rapado, flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones... De tanta maldita inyección. Y si para colmo no te va bien en la feria: ¡Hasta las mismas tripas te andarán empujando los enfermeros! Así que mejor valora lo que tienes, ya que en algún momento de tu vida, todo eso se convertirá únicamente en un simple y disoluto recuerdo.
Podría decir que de algún modo yo la libré, aunque mi proceso de recuperación fue más paulatino que favorable. Razón por la que mi progenitor dejó de insistir en cuanto a regresarme al psiquiátrico. Sabía bien que a la próxima lo mataría. Jeje. De la risa.., Lo mataría de la risa. De hecho fue una de las últimas veces que papá omitió preocuparse tanto respecto a mi problema de reintegación social. Aunque te diré.., no en todos los casos se puede tener la suerte que yo tuve al fugarme de ese lugar, y no dudo que algunos piensen que mejor debí haberme quedado allá encerrado.
Por una parte diría que fue buena la intención de mi padre al querer enmendar mi vida ( cosa que debió haber hecho desde un principio. No creen? ) Pero de buenas intenciones está lleno el infierno. En fin. Cuando menos me hubiera enseñado a manejar un vehículo y no llenarme de insultos durante mi desarrollo como persona, diciéndome siempre que no servía para nada o que todo lo hacía mal. Pasados los días... Jesús acabó el trabajo pesado por mí. Estaré en deuda con él toda la vida.
En cambio mi procreador, puros malos recuerdos; ahora vivo en un continuo ímpetu de anhelos incumplidos, con una incesante y tensa espera que a menudo llega de nuevo, y esporádicamente a enloquecerme. Y es que solo seré un triste "Obrero de fábrica" gracias a sus méritos. Eso ha sido lo más complicado, porque hoy todo es más difícil. No hay acción. Tengo que esperar en la fila de las tortillas como todos los demás. Ya no tengo el mismo pegue de antes. ¡¡Ni siquiera consigo comida decente. Qué caray!! Soy ( por obra de él ) descendiente de una generación ingenua y descuidada. Voy a andar el resto de mi vida como un auténtico inadaptado.
Dijera un conocido barbón : El libre análisis científico tiene que luchar con enemigos que otras ciencias no conocen; el carácter especial de la materia investigada levanta contra ella las pasiones más violentas, mezquinas y repugnantes que anidan en el pecho humano, es decir, y a grandes rasgos... Las furias del interés privado.
EN RESUMEN :
No es que esté loco, seguramente mi realidad sea diferente a la tuya. Sólo entiéndanme... No soy como su mundo ordinario. Tengo mi propia locura, vivo en otra dimensión y puedo asegurarles que no tengo tiempo para cosas de las cuales carecen de alma. Me gusta la idea de no tener que seguir una fórmula. Cada uno tiene maneras distintas de llegar a algún lugar. De hecho, es una locura fingir estar loco, pero es de sabios serlo. La locura más mortal es la embriaguez de ser sabio. Por tal motivo es mejor embrutecerse siempre con tus propias tonterías. Mi corazón me dice qué hacer aunque a veces no sea lo más sensato; pero soy muy feliz con esta locura. Creo que es una de las ventajas de ser diferente. Ahora bien, muchos en la vida tomamos el camino equivocado. Por ello la importancia de elegir el adecuado antes de que nos cambie la vida. A mí se me preparó una que no quería ni admitía, que yo no sabía y menos podía elegir, o que se me daba a manera de "ayudarme" programada, prevista; una vida que no era propiamente la mía. Mi vida no podía ser sino la que yo labrara con mis propias manos, es decir, por mí mismo, con descubrimientos, gozos y sufrimientos. Mi rostro ha sido maltratado no sólo por el tiempo, sino por lo que en mí se ha perdido. Desde que tengo memoria, en la familia sólo he sido la oveja negra, el idiotón, el Patito feo, el Loco, el holgazán, el que por ningún motivo tendrá voz ni voto, y mucho menos una mínima parte en la herencia de su pobre casa. Ahora bien, se supone que soy un enfermo y desequilibrado mental, entonces: ¿Por qué me cuestiono todo? Una maravillosa cualidad que nos hace posible ganar mayor conocimiento y hacer cosas que nunca pensamos. Preguntas quizá, que tal vez no le importarían a una persona ordinaria como vos, sino a quien de verdad lo ha tenido que vivir en carne propia. Las instituciones psiquiátricas son otra de las estrategias que Lucifer usa para mantener cegada a la gente y con una sola idea en común :
EN RESUMEN :
No es que esté loco, seguramente mi realidad sea diferente a la tuya. Sólo entiéndanme... No soy como su mundo ordinario. Tengo mi propia locura, vivo en otra dimensión y puedo asegurarles que no tengo tiempo para cosas de las cuales carecen de alma. Me gusta la idea de no tener que seguir una fórmula. Cada uno tiene maneras distintas de llegar a algún lugar. De hecho, es una locura fingir estar loco, pero es de sabios serlo. La locura más mortal es la embriaguez de ser sabio. Por tal motivo es mejor embrutecerse siempre con tus propias tonterías. Mi corazón me dice qué hacer aunque a veces no sea lo más sensato; pero soy muy feliz con esta locura. Creo que es una de las ventajas de ser diferente. Ahora bien, muchos en la vida tomamos el camino equivocado. Por ello la importancia de elegir el adecuado antes de que nos cambie la vida. A mí se me preparó una que no quería ni admitía, que yo no sabía y menos podía elegir, o que se me daba a manera de "ayudarme" programada, prevista; una vida que no era propiamente la mía. Mi vida no podía ser sino la que yo labrara con mis propias manos, es decir, por mí mismo, con descubrimientos, gozos y sufrimientos. Mi rostro ha sido maltratado no sólo por el tiempo, sino por lo que en mí se ha perdido. Desde que tengo memoria, en la familia sólo he sido la oveja negra, el idiotón, el Patito feo, el Loco, el holgazán, el que por ningún motivo tendrá voz ni voto, y mucho menos una mínima parte en la herencia de su pobre casa. Ahora bien, se supone que soy un enfermo y desequilibrado mental, entonces: ¿Por qué me cuestiono todo? Una maravillosa cualidad que nos hace posible ganar mayor conocimiento y hacer cosas que nunca pensamos. Preguntas quizá, que tal vez no le importarían a una persona ordinaria como vos, sino a quien de verdad lo ha tenido que vivir en carne propia. Las instituciones psiquiátricas son otra de las estrategias que Lucifer usa para mantener cegada a la gente y con una sola idea en común :
Que los problemas mentales son el resultado de un trastorno tanto psíquico como neuronal. Lo que sería una absoluta mentira, ya que la razón de todas las enfermedades físicas y mentales tienen un trasfondo espiritual, de manera que cuando los psicólogos creen tener mejores soluciones a los problemas de nuestra sociedad que Dios: ellos son los primeros que han perdido la razón.

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