martes, 14 de agosto de 2012

LA PALABRA ES UN BOOMERANG ( Galatas 6:7 )




      Cualquier parecido a esta historia y sus personajes, es mera coincidencia...



  Una de tantas situaciones extrañas y controvertidas que me han sucedido en la vida, y en las que me atrevería incluso a decir, sin temor a equivocarme... Donde empezó a manifestarse fuertemente mi tan impugnable don de profecía. Fue cierta ocasión que venía de camino a mi casa en la Combi de un conocido del barrio, le decíamos el Abelino, quien me ayudaría a trasladar hasta allá algunas cosas personales. Le había ofrecido darle generosamente 300 pesos para que me acompañara a recoger mis cosas, que por cierto eran bastantes.  Ya llegando al Instituto bíblico H.Q  me dispuse rápidamente y a la brevedad posible tratar de meter todas mis cosas de un jalón al automóvil, las envolví tan aprisa como pude. Vaya que me costó un gran trabajo salir de esa puerta, la cual era un tanto estrecha; algunos de mis contemporáneos teólogos me ayudaron a guardarlo todo con mayor prontitud ( Tal vez muy en el fondo ellos también querían que ya me retirara; desde luego para seguir de necios con la absurda idea de que no fue el difunto Samuel quien vino a visitar al rey Saúl ).  Luego de retirarme con mi hermosa barba recortada, negra y de candado, el cabello ligeramente rubio y ondulado, todavía con la camisa blanca de manga larga, llevaba corbata como Richard Gere y puesto el traje azul que aún usábamos en el instituto: Daba la impresión de parecer no sólo un oficinista, sino el administrador personal de San Nicolás, haciéndole competencia a los reyes magos Con muchas fuerzas subí a la "de una" todo el bulto, mientras que el primogénito del señor Kuaild se esmeraba en darle santo y seña al abelino del porqué mi decisión tan inesperada de retirarme del Internado teológico, cosa que por motivos de ética ministerial, debió reservarse cualquier tipo de comentario en relación a mí, sobre todo por tratarse de un desconocido para él. ¿Pero qué se podía esperar de un jovencito de escasos 20 años en cuanto al sentido común? Seguramente se sintió la gran calabaza por ser el hijo del mejor evangelista latino del siglo veinte  - Es decir -  Papi Kwaild y desde luego los beneficios que eso con-lleva. Algunos de esos privilegios serían de principio: Abstenerse de trabajar como Burro en una fábrica, tener gente a su servicio, una hermosa esposa, tres camionetas Furd del año y viajar a donde se le pegue la gana, con ingresos económicos no precisamente generados con el sudor de su frente.
  Ya de camino a casa el Abelino parecía estar más molesto y decepcionado que yo, por haberme retirado de H.Q a escasos seis meses de terminar mi bachillerato en Teología. ¿Las razones?  Creo que no debió haberlas. Nada en el Mundo podía justificar que me haya salido casi acabando el año en curso Por otro lado siempre me pregunté: ¿A dónde irán a parar las ofrendas que Dan Marino enviaba al instituto?  { Jugador profesional de fútbol americano }. Y es que sinceramente pasábamos un frío de la Jondriada todos los estudiantes, pues el viento se nos metía hasta por donde te platiqué. De hecho, creo que las únicas ventanas con vidrios eran las que estaban en la casa del hijo del Director, es decir, Mr. KwaildDigamos que en pocas palabras, las condiciones de los cuartos se encontraban en un estado sumamente deplorable, y cuando llovía: Lógico... el agua también se filtraba por los dormitorios.


 
 No tengo nada personal en contra de ellos; solamente escribo lo que viví, pues bien dice un dicho popular que "Lo que se ve no se juzga; simplemente se dice tal y como es".  Tenía acordado con el abelino pagarle únicamente 250 pesos de Xoricalco a la col. Pantitlán, había un poco de tráfico y el trayecto era un tanto largo, quizá esas dos cosas fueron las que sacaron de sus cabales al Abelino; fue como si se le hubiera metido el Diantre, pues empezó a aventarme toda una cátedra de liturgia que hasta habría podido jurar que en su otra vida fue pastor de una iglesia ( Simplemente es una forma de decirlo. No es que yo crea en la reencarnación ). Hasta hoy lo único que he visto de eso, sólo ha sido en las uñas de los pies. Aunque si llegase a haber algo de verdad en la reencarnación, asumiré que este debe ser mi primer viaje, porque no reconozco nada. De manera que empezó a decirme el Abelino: ¡Has traicionado a tu Dios y le estás dando directamente la puñalada en la espalda a Jesús, eres un traidor, peor que Judas, te has condenado, estarás salado para toda tu triste vida! Desgraciado infeliz.  - Yo pensé entre mí -  Si contradigo a este simio es capaz de sacarme a mitad de la carretera con todas mis cosas. Por lo que me concreté a mirarlo atentamente, casi diciéndole con la mirada -  "En verdad tienes toda la razón." Luego con mi expresión de arrepentido por breves momentos logré convencerlo de que sus palabras parecían realmente importantes Llegando por fin a mi casa me regresó la mitad del dinero acordado por el viaje; algo poco común, lo cual me dio gusto en cierta manera. Lo que sí no me dio nada de gusto... Fue que ya no me devolviera mi guitarra el muy hereje, que aunque ya estaba rota, aún sonaba bastante bien, ¡Era de Caoba, caray!  Por lo que lentamente se me acercó para verme fijamente a los ojos  - Y así decirme -  No te voy a dar tu guitarra para que aprendas a entender que lo que hiciste estuvo muy mal, y a su tiempo lo comprenderás. ( aquellas palabras resonaron en mi memoria, como si en algún tiempo yo le hubiese hecho un gran daño al susodicho fulano ).  Es aquí cuando viene lo chistoso porque cada vez que lo recuerdo me sigue dando risa...



  Años atrás trabajé en un taller Wolfsvagen ( exclusivamente ) si acaso aprendí un poco a reinstalar la máquina y dejar a tiempo el motor, esto último era algo muy sencillo, se afloja el distribuidor para enseguida darle vuelta a la esprea, hasta que haga chispa el carburador, y justamente ahí apretar nuevamente el distribuidor, si es que aún no me falla la memoria: Así era el procedimiento. Me fascinaba lavar el monoblock, sin poder evitar aquel pegajoso olor el cual era un tanto motivante, ahí conocí a varias amistades, tales como el Cesar, el Ferras, el chicote, Silverio el primitivo y al Renato quien era el dueño del taller mecánico, agradable y muy sencillo como nuestro jefe inmediato; entre otros "Compas".. estaba el Condor, el Toño, el 24, ( porque te-porocho es igual a veinticuatro ), el hermano Robocop, el ardillo y el caballero, también el papá de las invisibles, porque de tan feas nadie las podía ver, y algunos más compañeros que de momento no me acuerdo; fue ahí donde también conocí al abelino, mi gran hermano: ¿En la fe?  En fin, ya ustedes les tocará definirlo.
  8:30 p.m, acabado ya el día de trabajo, Renato junto con todos los amigos del taller me invitaban a un centro nocturno el cual tenía por sobrenombre Las Vegas, era un antro a fueras de la población, grande ( como un estadio pequeño ) metido entre la maleza, algo así como una clase de espejismo nocturno.  Ya llegando a ese sitio de perdición, de principio unas chicas guapas nos invitaron a la mesa, había muchas personas bailando, y las paredes tenían rótulos de conocidos artistas tales como:  Clint Eastwood, Jhon Wayne, Dolores del Río, Frank Sinatra entre otros, pasados 20 minutos el Renato se fue con una chica peliroja. 
 Cesar yacía fumigado de borracho por tanto alcohol que había consumido, el Abelino encantado bailando, ya por último el Ferras, el chicote y yo :
 Sólo viendo, ya saben... Un ojo al gato y otro al garabato, a  la 1:00 a.m, antes de regresar todos ya para la casa, se le ocurre a última hora al tal abelino, aventarse un rapidín como decimos comúnmente, dieron la una y media de la madrugada, hasta que finalmente regresábamos de aquel lugar, durante el transcurso del viaje el Abelino empezó de presumido diciéndonos a detalle todo lo que había hecho con la damita, después de un rato se convirtió en todo un fastidio seguirlo escuchando, así que desde el asiento trasero empezamos a pegarle en la cabeza con mano abierta, fue golpe tras golpe hasta que se convirtió en una competencia de haber quien le daba el manotazo más fuerte.  Así estuvimos alrededor de tres a cuatro minutos divirtiéndonos con el pobre abelino. Finalmente Renato quien manejaba, nos pidió de favor dejáramos ya de estarlo golpeando, desde luego que el Abelino ya nos lo había también pedido en son de súplica,  - diciéndonos -  ya estuvo hermanos, dénme chance que siento la cabeza como si fuera Pera loca.  Después de un rato desistimos de estarle pegando Pasaron luego otros minutos y sucedió algo muy extraño, habría jurado que casi telepáticamente el abelino decía :  Me las vas a pagar tarde o temprano, maldito perro. Acto seguido, pareció ser que entre la penumbra y las luces alumbrando la carretera, me vino algo parecido a una premonición; de que sí, efectivamente el infeliz de una u otra manera se iba a vengar de mí, por los casi 21 golpes que le propiné ( sin contar los del chicote ). Fue entonces en ese momento que dije pensando :  "Bueno, ya que te vas a desquitar, ahí te va la última tanda del día..." Me levanté sorpresivamente del asiento dándole un último golpe que casi le arranca la cabeza de los hombros Siempre me acuerdo del Abelino, a todos los cuates del barrio nos decía hermanos, de ahí su apodo: - "el hermano abelino".  Regresando de aquellas memorias, ya en el presente y aún estancados en el tráfico, recordé aquella ocasión como si hubiese sido el día de ayer que pasó.



 Y es un tanto curiosa la vida, pero a veces las personas que nos dejan una gran enseñanza, no es ni el maestro de escuela, ni tus familiares, ni el amigo, ni siquiera el pastor de iglesia, sino que puede ser cualquier persona común y corriente,  y del quien menos tú esperaste fuera a darte un consejo acertado... Es aquel de quien realmente se aprende.
  Nacho, un contemporáneo mío de la vagancia. Cada vez que platicaba con él, me contaba historias de su vida que me mantenían espectante y a su vez disfrutando el viaje que nos producía la droga, eran historias que hasta él mismo terminaba creyéndolas, jeje. Tenía un gran talento para entretener a la banda.  Cierto día lo fui a visitar, necesitaba un consejo, le invité a comernos cada quien una rica Hamburguesa; lo que quería en ese momento era que alguien me escuchara, le dije que estaba confundido y deseaba prontamente regresar a los malos pasos, según sentía yo remordimiento por abandonar aquellas cosas que me producían tanto placer. Pero lejos de decirme:  "No te apures, fúmate este cigarro de Moringa, ahorita se te va a olvidar todo, verás que ya nada te va a afectar" Pero ¡No,no!  Resulta que me dijo todo lo contrario, a pesar de ser un veterano ( en lo que concierne al área del vicio )  quien ofuscado me dijo :
¡Bueno: ¿Qué rayos pasa contigo... Acaso quieres que ya te cargue el demonio. Que no piensas agradecerle a Dios que ya te sacó de aquí?!  Deja ya de pelearte con los demás, si ellos fallan déjalos, y aunque tú no hayas ocasionado el problema, de todas maneras pide disculpas y diles:  ¿Les fallé?  Está bien lo reconozco, pido perdón; solamente de esa manera te vas a dejar de tantas broncas.  Y me sorprende en verdad que una persona como él me haya dicho esas cosas. Al final me dijo que las dificultades no se acabarían, pero que con la ayuda de Dios sería menos difícil.
 Tú sigue adelante ( me dijo por último ) y si lo haces con Cristo todavía mucho mejor!  El nunca va a darnos la espalda, a pesar de seguirlo defraudando, él siempre nos dice:  Yo estoy contigo. ¡Pero vamos... No quieras dejarle todo el trabajo!  También tú debes poner de tu parte para que él pueda hacer un cambio en ti.
  Mi muy estimado y ahora ya descansando ( espero que en paz ): Nachito... Quien por su parte era algo más que un completo y original consejero: Me enseñó a conservar el valor y la estimación de mí mismo, defendiéndome incluso de los demás y dándome el ejemplo al hacer todos los días sus ya tan acostumbradas bolsitas de plástico para el mandado, hallándome también valioso en mis palabras y en mis chistes mal contados, tomando siempre en serio todo y discutiendo enérgicamente cualquiera cosa que demandara razón.





                   EN  RESUMEN



  Saben? Por lo regular una vez entre semana, trato de tener un día al menos en el que no haya planeado absolutamente nada para poder levantarme con tranquilidad, volver a la cama, recostarme nuevamente y así recargar mis baterías. La realidad es que podemos cambiar de actitud hacia los demás, inclusive podemos cambiarnos a nosotros mismos. Podemos cambiar nuestra mente. Podemos cambiar nuestro corazón. Y, por lo tanto, el universo cambia. Por lo que tal vez sea este un pensamiento equivocado el que te voy a dar. Sólo espero que lo tomes con la debida madurez:
Hay personas mágicas, en serio te prometo que las he visto. Se encuentran escondidas por todos los rincones del Mundo, disfrazadas de normales, disimulando su identidad y procurando comportarse como los demás. Lo difícil es hallarlas.  Temo que en un contexto la mejor escuela está en la calle; ahí solemos encontrar a los más grandes educadores Ahora bien, sentir menosprecio por alguien que no sea cristiano, es sólo meramente legalismo; no te sientas superior, antes bien se humilde, pues no sabes en que momento alguien te dará un consejo, que de tan positivo será ese consejo, que podría tener consecuencias eternas para tu vida.

  Por otro lado agradezco de corazón a todos los hermanos perestróicos en Rusia. Deseando que Dios esté con ustedes y los siga llenándolos de grandes bendiciones.  Un saludo a la Torreonas que estudiaron en H.Q,  al Pascual también que se rifó todo el año en construir la casa del hijo del señor kwaild y que ni se lo agradecieron. Lo último que supe de él es que está encargado de una iglesita ( espero que sea un buen pastor ). Un saludo al Ulises que presumía de ser un super-maduro siervo en la fe, y a quien se le perdieron los 13 borregos, ¿o fueron más?
 Chale... Mejor se hubiera aprovechado toda esa carne y darnos bien de comer a todos los que nos estábamos preparando para la obra del ministerioEl lunes quizá hubiera sido una rica barbacoa, martes un consomecito o algo así, miércoles unas flautas con crema, Lechuga y Queso panela deshebrado. ¡Ah! Y su respectiva salsita verde; en fin, que sé yo. Un saludo también al Víctor por habernos enseñado un poco de hebreo y griego. Todavía no se me ha olvidado el día que me sacó del salón obligándome hacer el ridículo dando ocho vueltas alrededor del recinto y que todos los compañeros del Instituto se burlaran de mí. No es un recuerdo muy grato, pero ya lo perdoné al infame. Por cierto la otra vez lo vi allá por San Juan, justo ahí en la avenida siete de la calzada Ignacio Zaragoza; para más referencia: Donde cortan el cabello gratis. Enseguida que me vio el muy cobarde se puso hasta blanco y prefirió esconderse detrás de un puesto de periódicos. Pero de todos modos en el camino andamos, Vick. Ya tendré la oportunidad de darte tu buen jaloncito de orejas.









                                                      
            








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